viernes, 29 de julio de 2016

Grupo Niche y la salsa, símbolos de la cultura caleña

Desde mi espera en el aeropuerto de Barranquilla, el tarareo se hizo constante. No paraba de cantar Cali pachanguero, o aquella descripción extraordinaria, la que fue especie de GPS al momento de llegar al hotel: Si por la 5ta vas pasando/ es mi Cali Bella que vas atravesando.

No sé que tanto añoran los caleños aquel pasado que siempre se señala como mejor, pero he sentido que la salsa allí vive un gran presente, que es parte importante de sus signos cotidianos. Y entre salsa, es mucha la impresión al ver como esta ciudad adora al Grupo Niche y a su mentor, Jairo Varela. Es una percepción que me abordó desde mi llegada, cuando inicié el primer diálogo: El taxita y yo nos enfrascamos en plena conversación salsera, y sin yo hacer referencia, este comentó, “precisamente estaba escuchando a Grupo Niche”. Ya en el norte de la ciudad, redujo la velocidad y me invitó a mirar hacia la derecha. Allí estaba la Plazoleta Jairo Varela, y en ella, una majestuosa escultura en honor al sonido de una banda que a marcado un hito en latinoamérica.


Ante tal primera impresión, el entusiasmo por haber llegado a Santiago de Cali fue sorprendente. Es una ciudad moderna e inteligente, con un diseño urbanístico equilibrado, entre edificios y una impresionante foresta. Con todo el que hablas, conoce y le interesa el tema de la salsa, desde algún ángulo. La gente sabe de la existencia del Museo de la Salsa dedicado al creador de Niche y manifiesta estar conforme con dicha iniciativa.

Lo de Capital de la Salsa es literal. Esta gente la siente, adora a Niche, venera a Varela. La caleñidad de hoy es reflejo de todo aquello que tiene que ver con la salsa, la cual es un eje trasversal en la contrucción de la identidad de esta maravillosa metrópolis.

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