lunes, 25 de julio de 2016

Caribe colombiano a primera vista

Llegando
Aún es prematuro hacer una descripción acabada del paisaje, aunque puedo decir que, a pesar de la oscuridad, la apariencia de Barranquilla es más parecida a Santo Domingo que al resto de Colombia, empezando por la temperatura, las avenidas (elevados incluidos), las construcciones, cuyo material esencial es el cemento (no el barro).

De su gente, puedo decir que respira amabilidad. Desde Bogotá pude darme cuenta, pues la espera se hizo corta en el aeropuerto El Dorado, tras un diálogo ameno con una barranquillera, que entre interesantes anécdotas, compartió conmigo un pan que hacen en el municipio de Manizales y cuyo nombre es Mariquiteño. Entre otras cosas, la dama no paraba de decir que yo me parezco a Joe Arroyo, y aunque yo no siento tal parecido, ya estoy acostumbrado a  escuchar eso de los colombianos.

Bueno…así inicia mi viaje por Colombia, uno más…con el augurio de ser tan especial como los anteriores. Ahí voy describiendo una primera mirada de Barranquilla, la que ya conocía a través de canciones y literatura. 

Al día Siguiente
Confirmado el parecido...No de Joe y yo, sino de Barranquilla y Santo Domingo. Al despertar me encontré entre viviendas con los mismos diseños del histórico sector de Gazcue. Las tiendas, que así les llaman a los colmados, me hicieron sentir que a pesar de haber tomado un avión, estaba en el mismo lugar, sobre todo cuando veía a las personas, cuyo fenotipo es el mismo: predominio de mulatos.

Entre Barranquilla y Cartagena habita un lugar cualquiera de República Dominicana
A Cartagena de Indias le tengo tinta aparte, sin embargo, vale aclarar que no fue allí, ni en Barranquilla, donde encontré el mayor parecido con mi país. La mayor similitud la advertí en el trayecto que me llevó de una ciudad a otra. La interacción con la persona coronó todo lo anterior, pues existe un manejo de términos con los mismos significados. 


Vigilado por un Mar de las Antillas posado a mi derecha, el recorrido mostró complacencia; pero como en todo lugar latinoamericano, el contraste está presenta; es ahí donde entra lo exótico. En este caso, a la izquierda estaba postrada una realidad social donde solo se piensa en subsistir a como dé lugar. 

Parecía que viajaba hacia el Sur de República Dominicana. Alguien escribió en Facebook, "camino a Azua", otro "pasando por Baní". Como en mi país, los quioscos de ventas, casitas que sacan la cabeza cada cierto tiempo y perros realengos color caqui, se mostraban como elementos aislados del Macondo de Gabo, el cual se mueve por cualquier lugar del Caribe.   

1 comentario:

  1. Cálida pintura de un recorrido que posee enormes características de magia y color. Debo referirte, Alexis, que el pan mariquiteño procede de una población o municipio llamado Mariquita, enclavado en el Departamento del Tolima, en el interior de Colombia.
    El pan tolimense es muy preciado y si la señora que te lo ofrecio es de Manizales, esta ciudad no está muy lejos de el epicentro panadero de esa región llamada el Tolima Grande, que colinda con el Eje Cafetero, al que pertenece la capital de Caldas.
    En Bogotá, mi ciudad natal, abundan las panaderías con influencia tolimense. La más famosa se llama Pan Tolima, ubicada en la calle 57 con carrera 16A, en el bajo Chapinero.
    Por lo demás, veo que quedaste prendado con la magia de nuestro litoral Caribe, cosa que no me es extraña porque al visitar esas tierras yo también quedé maravillado.
    Bienvenido a Colombia, tu casa entera, hermano musical.

    Diego Andrés Aranda Estrada
    Algún lugar de Medellín

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